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jueves, abril 12, 2007

Publicidad y mensajes subliminales

¿Soy yo que estoy espesa, o el anuncio del SEAT León no hay quien lo entienda?

¿Qué clase de mensaje es el que nos pretende dar el Sr. Cortázar, cuando habla arrastrando las erres como quien arrastra un peso que a duras penas puede mover, nos lee un fragmento de su Preambulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj” (aggastando las egges como quien aggasta un peso, que a duggas penas puede movegg, según su peculiagg manegga de hablagg)?

¿Qué si te compras ese automóvil, el SEAT León, vas a tener que cuidar de él como si fuese un gatito? Porque los leones no requieren tanta tontería. Tu única preocupación, si tuvieses uno en casa, es que no se te coma a modo de apertitivo.

(por cierto, no es que yo sea tan experta en literatura Latinoamericana que sepa a qué pertenece ese fragmento leído por el Sr. Cortázar, es que ayer leí en El Periódico un artículo en el que Olga Merino lo decía)

Lo dicho, que no sé cual es el mensaje subliminal que SEAT trata de darnos con ese anuncio de un coche, el cual, por cierto, me encanta. Una preciosidad el SEAT León, pese al anuncio de marras.

¡Que diferencia con este otro anuncio que vímos esta pasada Semana Santa, en un área de servicio de la autopista!

Aún a riesgo de que algun@ diga: ¡Ya está la Lucía con sus pensamientos eróticos!, creo que en este caso el mensaje está muy claro, y más teniendo en cuenta que ella no lleva ropa: PLACER SEXUAL EN TU BOCA Y EN TUS MANOS.

No hace falta que diga, que me comí uno.

Un helado, quiero decir

;-)

lunes, marzo 19, 2007

Cosas veredes, amigo Sancho...

... que diría Don Quijote.

Los días que puedo, vuelvo a casa en autobús (en mi caso, volver en Metro, me supone llegar en media hora, mientras que en autobús, como he de hacer transbordo, empleo casi doble).

En cualquier caso, cuando no tengo prisa, prefiero el autobús, pues me permite disfrutar de la ciudad, de sus calles, los comercios, la gente y esas cosas que se ven allí, y que obviamente, no se ven viajando en Metro.

Pues bien, entre las cosas que esta tarde he visto desde la ventanilla del autobús que me llevaba, hay dos que me han llamado especialmente la atención:

1-La bonita propaganda de la empresa Cubihielos, vista en una furgoneta de reparto.


No me considero una mojigata, y mas teniendo en cuenta que ya no sé cuantas partidas he jugado con mi chico de Monopoly v.Monte de Piedad (nuestra versión del Strip Poker pero en el Monopoly), pero en cualquier caso, vamos a ver: ¿alguien me puede explicar, a cuento de qué hay que poner a una mujer en pelotas para anunciar cubitos de hielo?

Por esa misma regla de tres, y si yo fuese una vengativa creativa (creo que se les llama así a los que trabajan haciendo anuncios dentro del mundo de la publicidad) y pagase con la misma moneda, ya os podéis imaginar que para anunciar, por ejemplo, un nuevo modelo de autómovil, pondría una fotografía frontal de un hombre con la bolas colgando, por decirlo claro.

¡Menos mal que ni soy una creativa, ni soy vengativa!


2-La extraña ¿motocicleta? Piaggio de tres ruedas.
Al verla me he preguntado a mi misma: ¿A dónde fue "El placer del equilibrio dinámico" con el que el Sr. Bultó definió perfectamente la maravillosa sensación que sentimos al ir en moto?
(y que conste que no me considero una motera, pese a tener una vieja Vespa de ¿tercera? mano, que hace meses que utilizamos únicamente para movernos por Barcelona los fines de semana, y siempre y cuando no llueva).

¡Menos mal, que llegué a casita!